Cristo Jesús
Con la mira de manifestar Su Justicia
Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas: La justicia de Dios por la fe de Jesucristo , para todos los que creen en él; porque no hay diferencia; Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús; Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. Romanos 3:21-26
La Justicia
Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él; y sus pasos pondrá en camino. Salmos 85:9-13
Acerque
Haré que se acerque mi justicia
Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay más Dios, y nada hay á mí semejante; Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere; Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir: helo pensado, y también lo haré. Oidme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia. Haré que se acerque mi justicia, no se alejará: y mi salud no se detendrá. Y pondré salud en Sión, y mi gloria en Israel. Isaías 46:9-13
Estad atentos á mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos.
Isa 51:5 Cercana está mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgarán á los pueblos: á mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza.
Isa 51:6 Alzad á los cielos vuestros ojos, y mirad abajo á la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será para siempre, mi justicia no perecerá. Isaías 51:4-6
Paz y Gozo
No sea pues blasfemado vuestro bien: Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. Romanos 14:16,17
Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego. Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe. Romanos 1:16,17
Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor. Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino. Salmos 5:7,8
Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas. Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:) O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.) Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud. Romanos 10:5-10
No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley. Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás; y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad. Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos. Romanos 13:8-11
Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad. Salmos 119:151
Él oyóse
Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Porque de Jehová es el reino…y anunciarán al pueblo que naciere, Su Justicia que él hizo.
Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle. De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre. Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes. Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes. Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma. La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová. Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo. Salmos 22:22-31
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Al Músico principal: Salmo de David. EN Jehová he confiado; ¿cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave? Porque he aquí, los malos flecharon el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto á los rectos de corazón. Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? Jehová en el templo de su santidad: la silla de Jehová está en el cielo: sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos. Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro. Salmos 7:8-17
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Al Músico principal: Salmo de David. EN Jehová he confiado; ¿cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave? Porque he aquí, los malos flecharon el arco, apercibieron sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto á los rectos de corazón. Si fueren destruídos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? Jehová en el templo de su santidad: la silla de Jehová está en el cielo: sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres. Jehová prueba al justo; empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece. Sobre los malos lloverá lazos; fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos. Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro. Salmos 11
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Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud. Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)
Salmos 24 -
Al Músico principal: Salmo de David. EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia. Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza , por casa fuerte para salvarme. Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás. Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza. En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad. Aborrecí á los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en Jehová he esperado. Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias. Y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura. Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas. Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido. De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror á mis conocidos: los que me veían fuera, huían de mí. He sido olvidado de su corazón como un muerto: he venido á ser como un vaso perdido. Porque he oído afrenta de muchos; miedo por todas partes, cuando consultaban juntos contra mí, é ideaban quitarme la vida. Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú. En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia. No sea yo confundido, oh Jehová, ya que te he invocado; sean corridos los impíos, estén mudos en el profundo. Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo cosas duras, con soberbia y menosprecio. ¡Cuán grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas. Bendito Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte. Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba. Amad á Jehová todos vosotros sus santos: á los fieles guarda Jehová, y paga abundantemente al que obra con soberbia. Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome vuestro corazón aliento. Salmos 31
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ALEGRAOS, justos, en Jehová: á los rectos es hermosa la alabanza. Celebrad á Jehová con arpa: cantadle con salterio y decacordio. Cantadle canción nueva: hacedlo bien tañendo con júbilo. Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra con verdad hecha. El ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra. Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca. El junta como en un montón las aguas de la mar: él pone en depósitos los abismos. Tema á Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo. Porque él dijo, y fué hecho; él mandó, y existió. Jehová hace nulo el consejo de las gentes, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; el pueblo á quien escogió por heredad para sí. Desde los cielos miró Jehová; vió á todos los hijos de los hombres: Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; él considera todas sus obras. El rey no es salvo con la multitud del ejército: no escapa el valiente por la mucha fuerza. Vanidad es el caballo para salvarse: por la grandeza de su fuerza no librará. He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia; Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre. Nuestra alma esperó á Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, como esperamos en ti.
Salmos 33 -
Salmo de David. DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud. Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose. Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma. Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga. Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud. Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía; Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma. Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban; Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo. Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto! Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes. Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí. No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado! Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo. Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
Salmos 35 -
Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer. Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece. Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes. Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas. ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas. Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias. Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz. Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón. No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva. Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse. Salmos 36
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Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo. Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado. Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón. Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará. Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día. Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo. Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá. Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz. Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes. El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día. Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder. La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado. Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos. Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo. El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da. Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino. Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano. Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada. Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio. La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán. Acecha el impío al justo, y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren. Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás. Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde. Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado. Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz. Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada. Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron. Salmos 37
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RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová. Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira. Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados. Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí: El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas. Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso. Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta. Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme. Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean. Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea! Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado. Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes. Psalm 40
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GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario. Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión, á los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey. Dios en sus palacios es conocido por refugio. Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos. Y viéndola ellos así, maravilláronse, se turbaron, diéronse priesa á huir. Tomólos allí temblor; dolor, como á mujer que pare. Con viento solano quiebras tú las naves de Tharsis. Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: afirmarála Dios para siempre. (Selah.) Esperamos tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo. Conforme á tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra: de justicia está llena tu diestra. Alegraráse el monte de Sión; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios. Andad alrededor de Sión, y rodeadla: contad sus torres. Poned vuestro corazón á su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis á la generación venidera. Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: él nos capitaneará hasta la muerte.
Salmos 48 -
EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone. De Sión, perfección de hermosura, ha Dios resplandecido. Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá delante de él, y en derredor suyo habrá tempestad grande. Convocará á los cielos de arriba, y á la tierra, para juzgar á su pueblo. Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez. (Selah.) Oye, pueblo mío, y hablaré: escucha, Israel, y testificaré contra ti: yo soy Dios, el Dios tuyo. No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre. No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo. Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: porque mío es el mundo y su plenitud. ¿Tengo de comer yo carne de toros, ó de beber sangre de machos cabríos? Sacrifica á Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo. E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás. Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca, Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras? Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que arrebate, sin que nadie libre. El que sacrifica alabanza me honrará: y al que ordenare su camino, le mostraré la salud de Dios.
Salmos 50 -
TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí. A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Hazme oir gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente. Enseñaré á los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán á ti. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Haz bien con tu benevolencia á Sión: edifica los muros de Jerusalem. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros. Salmos 51
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¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua. Agravios maquina tu lengua: como navaja amolada hace engaño. Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.) Has amado toda suerte de palabras perniciosas, engañosa lengua. Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.) Y verán los justos, y temerán; y reiránse de él, diciendo: He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad. Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: en la misericordia de Dios confío perpetua y eternalmente. Te alabaré para siempre por lo que has hecho: y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos. Salmos 52
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OH congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿juzgáis rectamente, hijos de los hombres? Antes con el corazón obráis iniquidades: hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. Enajenáronse los impíos desde la matriz; descarriáronse desde el vientre, hablando mentira. Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: son como áspide sordo que cierra su oído; Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea. Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos. Córranse como aguas que se van de suyo: en entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos. Pasen ellos como el caracol que se deslíe: como el abortivo de mujer, no vean el sol. Antes que vuestras ollas sientan las espinas, así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad. Alegraráse el justo cuando viere la venganza: sus pies lavará en la sangre del impío. Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra. Salmos 58
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A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: y á ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne. Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones tú las perdonarás. Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo. Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar. Tú, el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía: El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes. Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde. Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos. Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura. Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría. Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan. Salmos 65
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SÁLVAME, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: he venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios. Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado. Dios, tú sabes mi locura; y mis delitos no te son ocultos. No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro. He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre. Porque me consumió el celo de tu casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; y esto me ha sido por afrenta. Puse además saco por mi vestido; y vine á serles por proverbio. Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, y me zaherían en las canciones de los bebedores de sidra. Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme. Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas. No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me suerba la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca. Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; mírame conforme á la multitud de tus miseraciones. Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate á mi alma, redímela: líbrame á causa de mis enemigos. Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: delante de ti están todos mis enemigos. La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé. Pusiéronme además hiel por comida, y en mi sed me dieron á beber vinagre. Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para bien por tropiezo. Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos. Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance. Sea su palacio asolado: en sus tiendas no haya morador. Porque persiguieron al que tú heriste; y cuentan del dolor de los que tú llagaste. Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia. Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos. Y yo afligido y dolorido, tu salud, oh Dios, me defenderá. Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, ensalzarélo con alabanza. Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, ó becerro que echa cuernos y uñas. Veránlo los humildes, y se gozarán; buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón. Porque Jehová oye á los menesterosos, y no menosprecia á sus prisioneros. Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la poseerán. Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su nombre habitarán en ella. Salmos 69
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EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre. Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame. Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza. Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud. Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza. Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente, Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre. Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro. Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan. Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza. Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas. Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia. Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas. Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir. Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú? Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme. Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel. Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste. Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban. Salmos 71
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OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia. Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento. Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones. Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra. Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra. Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra. Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones. Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes. Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos. Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá. Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra. Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado. Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas. Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén. Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí. Salmos 72
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FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.) Dejaste toda tu saña: te volviste de la ira de tu furor. Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, y haz cesar tu ira de sobre nosotros. ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿extenderás tu ira de generación en generación? ¿No volverás tú á darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti? Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, y danos tu salud. Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, para que no se conviertan á la locura. Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron: la justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él; y sus pasos pondrá en camino.
Salmos 85 -
OH Jehová, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti. Entre mi oración en tu presencia: inclina tu oído á mi clamor. Porque mi alma está harta de males, y mi vida cercana al sepulcro. Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza: Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano. Hasme puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras. Sobre mí se ha acostado tu ira, y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.) Has alejado de mí mis conocidos: hasme puesto por abominación á ellos: encerrado estoy, y no puedo salir. Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos. ¿Harás tú milagro á los muertos? ¿levantaránse los muertos para alabarte? (Selah.) ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, ó tu verdad en la perdición? ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, ni tu justicia en la tierra del olvido? Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno. ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro? Yo soy afligido y menesteroso: desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso. Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado. Hanme rodeado como aguas de continuo; hanme cercado á una. Has alejado de mí el amigo y el compañero; y mis conocidos se esconden en la tiniebla. Salmos 88
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LAS misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia; en los mismos cielos apoyarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido; juré á David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.) Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh Jehová; tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿quién será semejante á Jehová entre los hijos de los potentados? Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor suyo. Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién como tú? Poderoso eres, Jehová, y tu verdad está en torno de ti. Tú tienes dominio sobre la bravura de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. Tú quebrantaste á Rahab como á un muerto: con el brazo de tu fortaleza esparciste á tus enemigos. Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud, tú lo fundaste. Al aquilón y al austro tú los criaste: Tabor y Hermón cantarán en tu nombre. Tuyo el brazo con valentía; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Justicia y juicio son el asiento de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: andarán, oh Jehová, á la luz de tu rostro. En tu nombre se alegrarán todo el día; y en tu justicia serán ensalzados. Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. Porque Jehová es nuestro escudo; y nuestro rey es el Santo de Israel. Salmos 89:1-18
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BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su simiente será poderosa en la tierra: la generación de los rectos será bendita. Hacienda y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre. Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: es clemente, y misericordioso, y justo. El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus cosas con juicio. Por lo cual no resbalará para siempre: en memoria eterna será el justo. De mala fama no tendrá temor: su corazón está apercibido, confiado en Jehová. Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo. Esparce, da á los pobres: su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria. Verálo el impío, y se despechará; crujirá los dientes, y se repudrirá: perecerá el deseo de los impíos. Salmos 112
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ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen á Jehová: Que para siempre es su misericordia. Desde la angustia invoqué á JAH; y respondióme JAH, poniéndome en anchura. Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Jehová está por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen. Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre. Mejor es esperar en Jehová que esperar en príncipes. Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los romperé. Cercáronme y asediáronme: en nombre de Jehová, que yo los romperé. Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: en nombre de Jehová, que yo los romperé. Empujásteme con violencia para que cayese: empero ayudóme Jehová. Mi fortaleza y mi canción es JAH; y él me ha sido por salud. Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH. Castigóme gravemente JAH: mas no me entregó á la muerte. Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré á JAH. Esta puerta de Jehová, por ella entrarán los justos. Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud. La piedra que desecharon los edificadores, ha venido á ser cabeza del ángulo. De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él. Oh Jehová, salva ahora, te ruego: oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora. Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos. Dios es Jehová que nos ha resplandecido: atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar. Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré. Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Salmos 118 -
HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y guardarélo hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la observaré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad. Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino. Confirma tu palabra á tu siervo, que te teme. Quita de mí el oprobio que he temido: porque buenos son tus juicios. He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia. Salmos 119:33-40
Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia. Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos. Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios. Tiempo es de hacer, oh Jehová; disipado han tu ley. Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: aborrecí todo camino de mentira. Salmos 119:123-128
Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad. Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis deleites. Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré. Salmos 119:142-144
Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son justicia. Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido. Deseado he tu salud, oh Jehová; y tu ley es mi delicia. Viva mi alma y alábete; y tus juicios me ayuden. Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos. Salmos 119:172-176
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OH Jehová, oye mi oración, escucha mis ruegos: respóndeme por tu verdad, por tu justicia. Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente. Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha postrado en tierra mi vida; hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos. Y mi espíritu se angustió dentro de mí; pasmóse mi corazón. Acordéme de los días antiguos; meditaba en todas tus obras; reflexionaba en las obras de tus manos. Extendí mis manos á ti; mi alma á ti como la tierra sedienta. (Selah.) Respóndeme presto, oh Jehová que desmaya mi espíritu: no escondas de mí tu rostro, y venga yo á ser semejante á los que descienden á la sepultura. Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma. Líbrame de mis enemigos, oh Jehová: á ti me acojo. Enséñame á hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe á tierra de rectitud. Por tu nombre, oh Jehová me vivificarás: por tu justicia, sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma: porque yo soy tu siervo. Salmos 143
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ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre por siglo y para siempre. Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: y su grandeza es inescrutable . Generación á generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías. La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré. Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza. Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias sobre todas sus obras. Alábente, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendigan. La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza; Para notificar á los hijos de los hombres sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino. Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación. Sostiene Jehová á todos los que caen, y levanta á todos los oprimidos. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición á todo viviente. Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. Cercano está Jehová á todos los que le invocan, á todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda á todos los que le aman; empero destruirá á todos los impíos. La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre. Salmos 145